Cómo elegir la fuente correcta para el texto común

El texto común es el más habitual es cualquier diseño. Es, además, el más importante porque es el que integra el grueso del contenido y del mensaje que queremos transmitir. Pero, a menudo, no solemos prestarle la debida atención y cualquier tipografía que sea ‘fácil de leer’ suele llevarse las papeletas para ser la designada como texto común. Sin embargo, no basta con que la tipografía elegida sea fluida y agradable a la vista, también tenemos que fijarnos en su legibilidad y en su composicionalidad.

Algunos ejemplos de fuentes de texto común son Times New Roman, Palatino o Arial, por citar algunas.

Legibilidad y composicionalidad

Como he comentado, los distintivos de una buena tipografía de texto común son su legibilidad y su composicionalidad. La legibilidad responde a la facilidad de lectura de una fuenta; es decir, a la claridad con la que una letra es distinguida con respecto al resto. La composicionalidad se refiere a la manera en el que las letras interactúan para componer las palabras, frases y párrafos. Una buena fuente de texto es aquella que tiene una excelente legibilidad y una composicionalidad elevada. Es decir, aquella que resulta fácil de leer y, al mismo tiempo, se compone en bloques homogéneos y equilibrados.

Condiciones para elegir una fuente de texto común

1. La letras deben tener anchos y alturas similares.

Dado que cuando leemos identificamos las letras por su aspecto físico, cuanto más claras y legibles sean más fácilmente podremos identificarlas. Del mismo modo, si tenemos en cuenta que la lectura corrida tiene una cadencia natural de lectura, la fuente que elijamos para nuestro texto debería favorecer dicha cadencia. Por ello, anchos y alturas similares de letras permiten una lectura más fluida.

Por ello, debemos huir de usar tipografías comprimidas o expandidas porque tienden a deformar las letras y, a veces, hacen que sean difíciles de identificar. Igualmente, una fuente como Futura, por ejemplo, cuyas letras ‘a’, ‘o’ y ‘e’ resultan mucho más anchas que el resto resulta, durante una lectura continuada, cansada de leer.

También resulta interesante fijarse en la altura de las letras en minúscula comparada con las letras en mayúsculas. Si la altura de una letra en minúscula sobrepasa la mitad de la altura de una mayúscula, la tipografía aparece más densa y, por tanto, más difícil de leer.

2. Poner especial atención en el grosor de la tipografía.

Generalmente, el grosor de la tipografía viene dado por varios tipos predefinidos, de menor a mayor grosor, como son light, roman, medium, bold y black. Algunas familias de fuentes suelen tener grosores intermedios, definidos con los prefijos semi o extra (p.e semibold, extrabold).

Las mejores fuentes para el texto corrido suelen ser las de grosor regular o medio, porque resultan más fluidas y menos densas. Por el contrario, las fuentes de grosor ligero son demasiado finas y dificultan su lectura para algunos lectores; especialmente si sufren de vista cansada. En su caso, los grosores más gruesos o ‘negritas’ juntan demasiado las letras y empastan su visionado.

Una buena fórmula, también, es fijarse en que el grosor de la fuente varíe en cierto modo a lo largo de sus contornos pero variaciones en exceso o ninguna variación hacen que la tipografía se difumine en algunos casos o resulte demasiado uniforme, en otros. Igualmente, grosores uniformes – como los de las fuentes geométricas – pueden producir un efecto de ‘espejo’ en letras como la ‘d’ y la ‘b’, o la ‘p’ y la ‘q’ y para el texto corrido, esto no es recomendable. Tampoco es recomendable que los espacios interiores de la letras sean demasiado grandes en relación con el grosor del trazo (p.e., en el caso de las tipografías Avant Garde o Futura), esto entorpece enormente la cadencia de lectura.

3. Evitar tipografías demasiado artísticas o estrafalarias.

Por último, evitad todo lo que podáis fuentes que resulten muy estrafalarias porque, aunque resulten divertidas de mirar, en el texto corrido seguirlas en muy cansado y terminan por hacer perder el interés al lector.

Las 10 mejores tipografías para el texto común

New Century Schoolbook – En los años 20, el diseñador Morris Fuller Benton fue encargado de crear una versión de la familia tipográfica Centaur para libros de texto; el resultado es esta fuente considerada como una de las más legibles de la historia.

Franklin Gothic – Es una de la tipografías sin serifa más populares de todos los tiempos. Diseñada por Morris Fuller Benton a principios del siglo XX es un estándar en el mundo de la impresión de periódicos.

Adobe Caslon – Una de la más elegidas por los libreros, puede ser leída de manera confortable durante horas. Fue diseñada en 1722 por William Caslon y la preferida del impresor Benjamin Franklin.

Adobe Garamond – Esta reinterpretación de la popular tipografía diseñada por Claude Garamond, es muy elegante y sencilla de seguir; aunque resulta un poco fuera de lugar para textos modernos o de contenido contemporáneo.

ITC Stone Serif – Esta tipografía fue diseñada por Sumner Stone para solventar los problemas que surgían a la hora de mezclar diferentes estilos tipográficos. Resulta perfecta para ser leída, aunque sus letras resulten tan anodinas como una gota de lluvia en medio de un aguacero. Pero de eso se trata, ¿no?

Arial – Esta moderna tipografía es, sin duda, la primera elección si queremos usar una fuente sin serifa, además su familiaridad resulta tan sorprendente que cualquiera que la lea siente que él mismo ha escrito el texto. Es extremadamente versátil y poseé una de las familias de fuentes más completas.

Frutiger – Fue diseñada por Adrian Frutiger en 1976 para los carteles del aeropuerto Charles de Gaulle de París pero en su estilo Roman resulta muy adecuada para su uso como texto común.

Palatino – Una de las mejores opciones, sobre todo para libros, si buscamos una tipografía elegante y rápida de leer. Diseñada en 1950 por Hermann Zapfs Palatino, es una de las tipografías más usadas en el mundo.

Adobe Kepler – Esta tipografía fue diseñada por Robert Slimbach para Adobe en homenaje al famoso astrónomo renacentista. Mezcla de estilos moderno y clásico, resulta muy elegante y refinada.

Adriane Text – Esta es una tipografía moderna, diseñada en la primera década del s. XXI por Marconi Lima y Silas Dilworth para Typefolio. Pensada especialmente para el texto común, resulta muy fuida de leer incluso con tamaños muy pequeños.



4 Comments

  1. andres wrote:

    Hola, tengo una pregunta: quiero hacer un letrero que se lea a 200 m de distancia. ¿Cuál debe ser la altura de las letras para que se lea?

    • El KuKo wrote:

      Hola Andrés, la regla de oro dice que cada pulgada (2,5cm) de fuente tendría una máxima legibilidad e impacto a una distancia de 3 metros. Esto es, para una legibilidad a 200 metros de distancia deberías diseñar tu tipografía con una altura de 38cm, aproximadamente. Dependiendo de la diferencia o contraste entre los colores de la fuente y el fondo podrías llegar a perder hasta un 10% de legibilidad de tu texto.

      También deberías tener en cuenta el contraste entre los colores de la fuente y el fondo. A mayor contraste, mayor legibilidad e impacto que hará que el texto destaque lo suficiente para ser leído o llamar la atención.

      • andres wrote:

        Muchas gracias por tu oportuna respuesta. Aprovecho el tema del contraste para preguntar por la mejor combinación de colores (fondo y letra) para el mismo cartel, con el agravante que debe ser leido en la noche y con poca iluminación. Nuevamente te quiero agradecer toda tu ayuda en este tema. Sds

        • El KuKo wrote:

          Andres, el mayor contraste lo vas a tener siempre con fondo oscuro (no negro, evidentemente, si va a ser leído por la noche) y letras blancas o amarillas. Aunque creo que funcionaría mejor un fondo blanco (esto ayudará a ubicar mejor el cartel en la oscuridad) con letras negras y lo suficientemente gruesas (bold) como para que en la distancia no se confundan sus límites (por ejemplo en caracteres estrechos como las I, L, T, etc.)